La resistencia a los antibióticos es uno de los grandes desafíos sanitarios a nivel mundial. Ante tal escenario, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) trabaja en alternativas basadas en extractos de plantas nativas del NOA con potencial antimicrobiano. La investigación -sintetizada por la periodista Daniela Orlandi para el sitio de Medios UNT- fue presentada en el programa “Meta Ciencia” de Radio Universidad por Emmanuel Ale, doctor en Bioquímica y investigador y docente de la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT. En el ciclo, Ale explicó que el objetivo es desarrollar herramientas preventivas que permitan reducir el uso masivo de antimicrobianos en la producción animal.

“Nos sumamos a una tendencia global que busca alternativas para prevenir la aparición de resistencia antimicrobiana”, señaló el investigador durante la entrevista. El equipo trabaja principalmente con ganado caprino, una actividad productiva importante en Tucumán; en especial, en zonas como Trancas, Tafí del Valle, Graneros y los Valles Calchaquíes. Allí, una de las enfermedades más frecuentes en animales jóvenes es la diarrea infecciosa causada por bacterias como Escherichia coli, que genera pérdidas económicas y sanitarias a pequeños productores.

La investigación se centra en plantas del género Heliotropium, cuyos extractos ya mostraron actividad antibacteriana en estudios preliminares realizados en el laboratorio. Los investigadores trabajan con especies sin interés comercial, para no avanzar sobre variedades utilizadas por el sector productivo; y se enfocan especialmente en plantas invasoras y de ambientes extremos.

La hipótesis del equipo es que aquellas plantas capaces de sobrevivir a condiciones de alta radiación solar, sequedad y estrés climático producen una mayor cantidad de metabolitos; es decir, sustancias químicas naturales que les permiten adaptarse y defenderse del entorno. Justamente, esos compuestos podrían tener propiedades antimicrobianas y aplicaciones biológicas.

Entre las especies estudiadas aparecen ejemplares silvestres recolectados en Tapia (Trancas, Tucumán) y en Santa María (Catamarca). También se analizaron jarillas y falsas jarillas de los Valles Calchaquíes. Los ensayos permitieron detectar la presencia de compuestos como fenoles, flavonoides, taninos, triterpenos, esteroides y alcaloides, asociados en la bibliografía científica a actividad antimicrobiana.

La investigación tiene un fuerte enfoque social y productivo. El equipo busca generar herramientas accesibles para pequeños productores caprinos que muchas veces no pueden afrontar tratamientos veterinarios costosos. La idea no es remplazar los tratamientos tradicionales, sino complementarlos y reducir la necesidad de usar grandes cantidades de antibióticos comerciales. “Queremos aportar soluciones concretas al sector productivo pequeño”, sostuvo Ale.

Los primeros ensayos evaluaron aspectos de seguridad en los animales, como el apetito, la curva de peso y la aceptación de los extractos administrados por vía oral. Hasta el momento, los resultados obtenidos fueron positivos. Además, los investigadores destacan que estos extractos naturales contienen múltiples compuestos que actúan de manera combinada, algo que podría dificultar que las bacterias desarrollen resistencia. “Muchas veces el efecto es sinérgico y eso hace más complejo que los microorganismos desarrollen mecanismos de resistencia”, explicó. Sin embargo, Ale aclaró que el uso de estas plantas debe realizarse siempre bajo control científico. Algunas especies contienen compuestos que pueden resultar hepatotóxicos si se consumen en grandes cantidades o durante períodos prolongados.

El grupo de investigación también ganó una convocatoria de la UNT para desarrollar una herramienta de inteligencia artificial orientada al análisis de extractos vegetales con actividad antimicrobiana. El objetivo pasa por crear una base de datos predictiva que acelere los tiempos de investigación y reduzca costos. “Queremos desarrollar un sistema que permita predecir qué tipo de extracto puede funcionar mejor frente a determinados microorganismos”, explicó el científico. La propuesta busca combinar información química, biológica y experimental para orientar futuras investigaciones sobre plantas nativas con potencial sanitario.

Aunque la línea de trabajo actual está enfocada en producción animal, Ale señaló que muchas de estas plantas también son estudiadas por grupos tucumanos en áreas vinculadas a la salud humana, por ejemplo, para dermatología y como alimentos funcionales. “Existen líneas de trabajo sobre propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas”, finalizó el profesional.